Últimamente escucho mucho una frase, en boca de gente de prestigio y éxito, que me da que pensar. “Yo nunca he tenido ídolos”. ¿Nunca? ¿Nunca has soñado con ser como tu cantante, actor o deportista favorito?. Creo que la palabra “ídolo”, al igual que la consecuente palabra “fan”, se han pervertido de manera lamentable en los últimos años, cuando los fans se han extremizado y son más talibanes que otra cosa.
Digo que esto me da qué pensar porque yo he tenido y tengo, aún a día de hoy, muchos ídolos, de sobra conocidos por todos ustedes. Y uno de ellos es José Alfonso Lorca, cantautor que comparte apellido y arte (salvando las distancias) con el célebre poeta granadino. Algunos lo conoceréis, a otros os sonará algo, habrá quien no haya oído hablar de este tío en su vida. No problemo, para eso estamos aquí.

Lorca comenzó muy joven a cantar, influenciado principalmente por Mecano, su grupo de referencia desde siempre. Formó parte del dúo Ciencias Naturales junto a su compañero Salva Dávila, y más tarde comenzó su carrera en solitario, editando cuatro discos hasta la fecha: El Último Quijote (1998), Lorca (2001), Serpiente con Tacón (2004) y su obra más reciente, La Frecuencia Perfecta, que acaba de salir en formato digital y será presentada en formato físico dentro de unas semanas.
Igual a muchos os suena el tema Bésame en la boca, posiblemente su canción más popular, que tuvo bastante éxito en el verano de 2001, otorgándole cierta popularidad, aunque también la etiqueta de “artista del verano”, que el mismo repudia. Desde luego, si escuchamos sus discos nos daremos cuenta que hace un pop-rock comercial, sí, pero de artista del verano nada, el tipo de curra como nadie sus canciones, e intenta darles un estilo bastante personal. Lorca hace lo que yo llamaría pop con carácter, canciones compuestas con el alma y cantadas con el corazón. Te podrá gustar más o menos, pero no podrás negar que el chico se deja la piel y la garganta en cada estrofa.
Yo conocía Bésame en la boca y tenía esa visión equivocada de esta artista. Hasta que un día, por pura casualidad, escuchando la radio me crucé con esta auténtica joya.
Como suele decirse, fue un flechazo, amor a primera oída. Me quede absolutamente alucinado por la capacidad de este señor para transmitir a través de su voz y sus canciones. Busqué más sobre él, me descargué su Serpiente con Tacón, que acaba de salir, y el amor se convirtió en idolatría. El Tren del Olvido no era casualidad, era solo una de las 10 joyas que incluía este magnífico trabajo que me marcó en un momento crucial de mi vida, con apenas 17 años y empezando a componer mis propias canciones.
A pesar de la indiscutible calidad de las canciones, del sonido del disco y del indudable potencial comercial del artista, Lorca pasó sin pena ni gloria con este disco. Y el olvido le llegó de la forma más cruel, mostrando el ostracismo de las discográficas y promotoras, que no confiaban en él. Un señor que ha compuesto temas para Raimundo Amador, Raúl, Malú o Kiko y Shara, tenía que malvivir gracias a que estos artistas triunfaban con sus temas. Se ha pasado años tocando en pequeños bares de Madrid, en formato acústico, demostrando que por muy mal que fueran las cosas, él no se rendía. Se ha llevado tres años para grabar un disco, La Frecuencia Perfecta, cuyo proceso de grabación ha sido complicado y accidentado a más no poder. Y aquí sigue, echándole valor y luchando por encontrar el hueco que tanto se merece.
La Frecuencia Perfecta es un disco llamativo, exótico, muy Lorca, sucesor natural de sus anteriores trabajos. El peculiar estilo y la forma de cantar del artista inunda cada rincón del CD, desde la sorprendente Samba del Mar Muerto a la brillante Vivo. Lorca desgrana en las once canciones que componen el trabajo una maestría inigualable para componer estribillos pegadizos, letras que se te pegan sin que te des cuenta, temas que puedes pensar en un principio que no son gran cosa, pero que al día siguiente te encuentras tarareándolos en la ducha. Es un disco que desde luego no va a dejar indiferente a nadie, 100% recomendado, por supuesto.

Lorca es uno de esos quijotes de la música, alguien que intenta vivir de esto sin el apoyo de multinacionales que le han robado todo lo que podían y más, de medios que le han dado la espalda. Solo con su guitarra, sus canciones y el calor de su público, que le arropa en cada ocasión, porque se lo merece, porque hay muy pocos compositores como él en nuestro país, diferentes, únicos, osados.
Aquí os dejo, por si os interesa, la entrevista que le realicé hace ya más de dos años, en el primer programa de Estado de Gracia. Quise que la primera entrevista de mi vida en la radio fuera con él. Y me demostró que además de un grandísimo cantante, era una maravillosa persona.
Carlos
22/12/2011 at 20:11
Auténtico discazo este último.